Desde la más remota antigüedad, a los lodos producidos en
el Mar Menor, se les han otorgado propiedades curativas y
terapéuticas. La acción del sol y la alta salinidad de las aguas,
han convertido los lodos de Las Charcas en Lo Pagán en un centro
termal al aire libre, visitado por personas con todo tipo de
dolencias. Artritis, gota, reumatismo o patologías cutáneas son
algunas de las dolencias más comunes entre los pacientes de este
particular balneario. Existe una creencia extendida entre los
habituales de Las Charcas: para que los lodos sean más efectivos es
mejor aplicarlos los días impares del mes. El tiempo de aplicación
debe ser de una hora, tiempo que muchos emplean para dar un paseo
hasta el final de la playa. Una vez transcurrido este tiempo el
barro se retira en una piscina natural que posee una concentración
de sal muy elevada.
Año tras año son muchas las personas que llegan a Lo Pagán
con una confianza total en estas curas que otros juzgan con
incredulidad. Lo mejor, ante la duda, siempre es probar.