Mosaico de tierra y mar.
La historia de San Pedro del Pinatar comienza a escribirse
con la explotación de las salinas en la época de los romanos.
Después se sucedieron otras épocas y momentos históricos como los
que mostraron al Rey Alfonso XI cazando en sus pinares, o los que
convirtieron a su puerto, en la Edad Media, en la capital del reino
de Murcia a través del cual llegaba trigo siciliano y salían frutas
de la huerta murciana.
A día de hoy San Pedro del Pinatar vincula su presente al
mar. Las 900 hectáreas dedicadas a la explotación salinera junto con
la gran cantidad de playas, unas bañadas por el Mar Mediterráneo
como la del Mojón, la playa de las Salinas o Punta de Algas, y otras
bañadas por el Mar Menor como Villananitos o La Mota, componen un
mosaico de tierra y mar generosamente iluminado por el sol, que
brilla de manera permanente más de 3.000 horas al año. Quien visite
San Pedro no puede marcharse sin conocer las encañizadas. Fueron
llamadas así por los árabes que ocuparon estas tierras. Están
situadas en Punta de Algas y constituyen uno de los puntos de
intercambio de agua entre el Mar Mediterráneo y el Mar Menor.